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He pasado toda la noche sin dormir, viendo, sin espacio tu figura. Y viéndola siempre de maneras diferentes de como ella me parece. Hago pensamientos con el recuerdo de lo que es ella cuando me habla, y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo con su semejanza.
Amar es pensar. Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella. No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no pienso más que en ella. Tengo una gran distracción animada. Cuando deseo encontrarla casi prefiero no encontrarla, para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero. Quiero tan solo pensar en ella. Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.
Fernando Pessoa
Te recuerdo como eras en el último otoño. Eras la boina gris y el corazón en calma. En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo. Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera, las hojas recogían tu voz lenta y en calma. Hoguera de estupor en que mi sed ardía. Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño: boina gris, voz de pájaro y corazón de casa hacia donde emigraban mis profundos anhelos y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío. Campo desde los cerros. Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma! Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos. Hojas secas de otoño giraban en tu alma.
Pablo Neruda
Por veredas de sueño y habitaciones sordas tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos. Una cifra vigilante y sigilosa va por los arrabales llamándome y llamándome,
pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo si la cifra se mezcla con las letras del sueño, si solamente estás donde ya no te busco.
Julio Cortázar
No lo creo todavía estás llegando a mi lado y la noche es un puñado de estrellas y de alegría.
Palpo, gusto, escucho y veo tu rostro, tu paso largo tus manos y sin embargo todavía no lo creo.
Tu regreso tiene tanto que ver contigo y conmigo que por cábala lo digo y por las dudas lo canto.
Nadie nunca te reemplaza y las cosas más triviales se vuelven fundamentales porque estás llegando a casa.
Sin embargo todavía dudo de esta buena suerte porque el cielo de tenerte me parece fantasía.
Pero venís y es seguro y venís con tu mirada y por eso tu llegada hace mágico el futuro.
Y aunque no siempre he entendido mis culpas y mis fracasos en cambio sé que en tus brazos el mundo tiene sentido.
Y si beso la osadía y el misterio de tus labios, no habrá dudas ni resabios te querré más todavía.
Mario Benedetti De no estar tú,
demasiado enorme
sería el bosque.
Kobayashi Issa Morir de muerte en flor toda la vida,
en este sueño vertical, en este
fugaz contacto azul con lo celeste,
en esta vieja sed recién nacida...
Y volver luego con el alma erguida,
a la vez Norte y Sur, Este y Oeste,
de la propia emoción, ya en ansia agreste.
En inquietud sutil o en paz pulida.
Y resurgir de cada muerte diaria
más dueño de la vida, al ser más dueño
de esta muerte parcial y necesaria.
Y con esa cordial melancolía
de los pocos que saben cada día
morir y renacer dentro de un sueño.
José Angel Buesa
Feliz entrada y salida de año...
En las raíces de mi pensamiento
encuentro el pozo de tus anhelos
serena, abro colmenas embravecidas
para relegar tu sufrimiento a la soledad del abismo
al que nunca dejaré que caigas
Te ahogo en mis manos de ternura,
no sé cómo un día soñé el perderte,
si el aliento de tus labios es alimento de mis sueños
si la caricia de tu voz es el bálsamo de mis heridas…
No puedo hacer sino gritar tu nombre en la cueva de mi seca garganta
sonreírle a un presente incompleto
que llena más que cualquier pasado de presencias constantes
Y llorar sin que lo sepas, -aunque siempre me descubres-
para ofrecerte el manjar de tu felicidad de luz
Tienes mi alma y contigo o sin ti, padezco de extrema locura
E. Andaira
Duermo en la nieve sin luz de tus sábanas,
-la almohada sigue oliendo a tu pelo-;
nada es igual -si no lo miramos juntos-;
voy a olvidarte y enseguida vuelvo.
Vuelvo enseguida a recordarte tanto,
que mire lo que mire allí te veo.
Rezo tu nombre. Te nombro en el espejo,
rompo mi copa, subo a la montaña
a recitarte versos.
Lloro con causa
sin motivo río
agua de río o mar
de llanto o lago,
agua quiero beber,
pero en tu boca.
Gloria Fuertes Al ladrón
se le olvidó la luna
en la ventana
Daigu Ryôkan
Sola yo, amor, y vos quién sabe dónde; tu recuerdo me mece como al maíz el viento y te traigo en el tiempo, recorro los caminos, me río a carcajadas y somos los dos juntos otra vez, junto al agua.
Y somos los dos juntos otra vez, bajo el cielo estrellado en el monte, de noche.
Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre, voy juntando mis días, mis minutos, mis horas con tu hilo de letras.
Me he vuelto alfarera y he creado vasijas para guardar momentos.
Me he soltado en tormenta y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca, en viento me he cambiado, en brisa, en agua fresca y azoto, mojo, salto buscándote en el tiempo de un futuro que tiene
la fuerza de tu fuerza.
Gioconda Belli...
No tengo nada
¡Salvo esta quietud,
Esta frescura!
Kobayashi Issa
(Acuarela realizada por Rodolfo Vargas)
Tu risa juega con mis rizos,
mis ojos se cierran para poder verte,
entreabro la boca para saborear tus besos de viento
y mis labios se curvan en una sonrisa que siempre lleva tu nombre.
Me visto cada mañana con tu cálida voz,
con la presencia de un amor que me abriga en cada gélido día de ausencia.
Nunca la dicha fue tan incontestable y tan perenne,
en la yema de unos dedos de antorchas de hielo.
Vuelve a caer la ansiada noche,
salto grácil hasta tu regazo de sonidos lejanos
y te hago cosquillas con mis labios de ternura.
Respiro el oxígeno que sale directo de tus latidos
y se mezcla con la saliva de mis deseos
eres mío y lo sabes, algún día lo gritarás conmigo...
E. Andaira En las tinieblas
lo que ronda mis ojos
es su sonrisa
Koboyashi Issa Ando y ando.
Si he de caer, que sea
entre los tréboles.
Kawai Sora
He pasado toda la noche sin dormir, viendo, sin espacio tu figura. Y viéndola siempre de maneras diferentes de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que es ella cuando me habla, y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo con su semejanza.
Amar es pensar. Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella. No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada. Cuando deseo encontrarla casi prefiero no encontrarla, Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero. Quiero tan solo Pensar en ella. Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.
Fernando Pessoa Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.
No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.
Pedro de Miguel
Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo y quisiera besos en la espalda acurrucos que me dijeras las más grandes verdades o las más grandes mentiras que me dijeras por ejemplo que soy la mujer más linda del mundo que me querés mucho cosas así tan sencillas tan repetidas, que me delinearas el rostro y me quedaras viendo a los ojos como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran alborotando todas las gaviotas en la espuma.
Cosas quiero como que andes mi cuerpo camino arbolado y oloroso, que seas la primera lluvia del invierno dejándote caer despacio y luego en aguacero.
Cosas quiero como una gran ola de ternura deshaciéndome un ruido de caracol un cardumen de peces en la boca algo de eso frágil y desnudo como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la mañana o simplemente una semilla, un árbol un poco de hierba una caricia que me haga olvidar el paso del tiempo la guerra los peligros de la muerte.
Gioconda Belli
Deja que mi amor te rodee como la luz del sol,
y que, aún así,
te dé libertad iluminada
R. Tagore A la intemperie,
se va infiltrando el viento
hasta mi alma
Matsuo Bashô
Dame una corona más que esta noche yo quiero perder la conciencia que me hace temblar cada vez que te veo venir y volverme invisible tal vez, seguirte por toda la ciudad y llegar a tu casa.
Sentarme a tu lado, escucharte escondida conversar saber lo que piensas de la vida cuando ves las noticias
Protegerte de noche a los pies de tu cama, descifrar el sentido de tus sueños, quedarme los besos que se escapan cada vez que respiras, cada vez que dormido me hablas
Dame una corona más para ver si dejo de pensar en poderes paranormales de heroína de cómic y me atrevo a acercarme hasta ti, soltarte a la cara la verdad y dar media vuelta, recoger mi chaqueta y salir por la puerta contigo
Te daré mi corazón, te daré mi vida, te daré mi alma perdida
Ojalá, ojalá nunca cambie esa forma que tienes de estar en el mundo, ojalá que el tiempo no te cambie
Amaral Porque te tengo y no porque te pienso porque la noche está de ojos abiertos porque la noche pasa y digo amor porque has venido a recoger tu imagen y eres mejor que todas tus imágenes porque eres linda desde el pie hasta el alma porque eres buena desde el alma a mí porque te escondes dulce en el orgullo pequeña y dulce corazón coraza porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero si no te miro amor si no te miro porque tú siempre existes dondequiera pero existes mejor donde te quiero porque tu boca es sangre y tienes frío tengo que amarte amor tengo que amarte aunque esta herida duela como dos aunque te busque y no te encuentre y aunque la noche pase y yo te tenga y no. Mario Benedetti
Van delante de mí esos ojos llenos de luces,
que un ángel sapientísimo ha imantado sin duda;
van, esos divinos hermanos que son hermanos míos,
sacudiendo en mis ojos sus fuegos diamantinos.
Salvándome de toda trampa y de todo pecado grave,
conducen mis pasos por el camino de lo bello;
son mis servidores y yo soy su esclavo;
todo mi ser obedece a esa antorcha viviente.
Encantadores ojos, brilláis con la claridad mística
que tienen los cirios ardiendo, en pleno día; el sol
enrojece, pero no apaga su fantástica llama;
Ellos celebran la muerte, vosotros cantáis el despertar;
marcháis cantando el despertar de mi alma,
astros cuya llama ningún sol puede deslucir.
Charles Baudelaire
Con viento del este hiciste una cama
soplaste sobre ella para templarla
y con el murmullo de tu voz de agua
me cantabas nanas sin letra
y dormíamos tan juntos
que amanecíamos siameses
y medíamos el tiempo en latidos
y en tus dedos yo tocaba mis canciones
dedos de teclas de celesta
y tu pulso tamborileaba en mis sienes y muñecas
como diminutas patas de ciempiés
y nos repartíamos los labios y los dientes y el hipo
y del alfabeto, las impares
y en tus dedos yo tocaba mis canciones
dedos de teclas de celesta
Maga
Voy a cruzar el límite prohibido Voy a beber un trago del olvido Luego llorar si me hace falta llorar
No llevaré ni lágrimas ni penas Para volar tan libre como pueda Aire del sol mi única salida eres tú Mi gran salida eres tú
Voy a llegar al fondo de tu alma Para nadar en ese mar en calma Y compartir el infierno contigo Y seguir con esa suerte de
tenerte o no tenerte nunca
Vuelve a encender la luz de mi locura La realidad nunca estuvo a mi altura Voy a escapar y mi única salida eres tú
Siempre dirán que estoy perdiendo el tiempo Bueno y qué Ya sabes que lo intento Soy lo que ves Me muero por besarte otra vez
(…)
Te guardaré el polvo de mis alas Por si una vez te sientes cansada Pero nunca te olvides de seguir
(…)
El Hombre Gancho
La lluvia tiene un vago secreto de ternura, algo de soñolencia resignada y amable, una música humilde se despierta con ella que hace vibrar el alma dormida del paisaje.
Es un besar azul que recibe la Tierra, el mito primitivo que vuelve a realizarse. El contacto ya frío de cielo y tierra viejos con una mansedumbre de atardecer constante.
Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores y nos unge de espíritu santo de los mares. La que derrama vida sobre las sementeras y en el alma tristeza de lo que no se sabe.
La nostalgia terrible de una vida perdida, el fatal sentimiento de haber nacido tarde, o la ilusión inquieta de un mañana imposible con la inquietud cercana del color de la carne.
El amor se despierta en el gris de su ritmo, nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre, pero nuestro optimismo se convierte en tristeza al contemplar las gotas muertas en los cristales.
Y son las gotas: ojos de infinito que miran al infinito blanco que les sirvió de madre.
Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio y le dejan divinas heridas de diamante. Son poetas del agua que han visto y que meditan lo que la muchedumbre de los ríos no sabe.
¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos, lluvia mansa y serena de esquila y luz suave, lluvia buena y pacifica que eres la verdadera, la que llorosa y triste sobre las cosas caes!
¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas almas de fuentes claras y humildes manantiales! Cuando sobre los campos desciendes lentamente las rosas de mi pecho con tus sonidos abres.
El canto primitivo que dices al silencio y la historia sonora que cuentas al ramaje los comenta llorando mi corazón desierto en un negro y profundo pentagrama sin clave.
Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena, tristeza resignada de cosa irrealizable, tengo en el horizonte un lucero encendido y el corazón me impide que corra a contemplarte.
¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman y eres sobre el piano dulzura emocionante; das al alma las mismas nieblas y resonancias que pones en el alma dormida del paisaje!
Federico García Lorca |  |
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