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Esfera Athenea

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El romper de una ola no puede explicar todo el mar.

Nunca llueve eternamente.

No permitas que tus alas de libertad pierdan unasola pluma.

EL LABERINTO

沒有相簿。

He pasado toda la noche sin dormir

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.

Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
para no tener que dejarla luego.

No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.
 
 
Fernando Pessoa

Poema 6

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.

Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.

Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.

Cielo desde un navío. Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo, de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

 

Pablo Neruda

Objetos Perdidos

Por veredas de sueño y habitaciones sordas
tus rendidos veranos me aceleran con sus cantos.

Una cifra vigilante y sigilosa
va por los arrabales llamándome y llamándome,

pero qué falta, dime, en la tarjeta diminuta
donde están tu nombre, tu calle y tu desvelo
si la cifra se mezcla con las letras del sueño,
si solamente estás donde ya no te busco.

 

 

Julio Cortázar

Todavía

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.

Palpo, gusto, escucho y veo
tu rostro, tu paso largo
tus manos y sin embargo
todavía no lo creo.

Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.

Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.

Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.

Pero venís y es seguro
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro.

Y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido.

Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios,
no habrá dudas ni resabios
te querré más
todavía.

 

 

Mario Benedetti

De no estar tú

De no estar tú,
demasiado enorme
sería el bosque.
 
 
 
Kobayashi Issa

De muerte en flor

Morir de muerte en flor toda la vida,
en este sueño vertical, en este
fugaz contacto azul con lo celeste,
en esta vieja sed recién nacida...
 
Y volver luego con el alma erguida,
a la vez Norte y Sur, Este y Oeste,
de la propia emoción, ya en ansia agreste.
En inquietud sutil o en paz pulida.
 
Y resurgir de cada muerte diaria
más dueño de la vida, al ser más dueño
de esta muerte parcial y necesaria.
 
Y con esa cordial melancolía
de los pocos que saben cada día
morir y renacer dentro de un sueño.
 
 
 
José Angel Buesa
Feliz  entrada  y  salida  de  año...

Extrema Locura

En las raíces de mi pensamiento

encuentro el pozo de tus anhelos

serena, abro colmenas embravecidas

para relegar tu sufrimiento a la soledad del abismo

al que nunca dejaré que caigas

 

Te ahogo en mis manos de ternura,

no sé cómo un día soñé el perderte,

si el aliento de tus labios es alimento de mis sueños

si la caricia de tu voz es el bálsamo de mis heridas…

 

No puedo hacer sino gritar tu nombre en la cueva de mi seca garganta

sonreírle a un presente incompleto

que llena más que cualquier pasado de presencias constantes

 

Y llorar sin que lo sepas, -aunque siempre me descubres-

para ofrecerte el manjar de tu felicidad de luz

 

Tienes mi alma y contigo o sin ti, padezco de extrema locura

 

 

 

E. Andaira

Poema Encontrado

Duermo en la nieve sin luz de tus sábanas,
-la almohada sigue oliendo a tu pelo-;
nada es igual -si no lo miramos juntos-;
voy a olvidarte y enseguida vuelvo.
 
Vuelvo enseguida a recordarte tanto,
que mire lo que mire allí te veo.
 
Rezo tu nombre. Te nombro en el espejo,
rompo mi copa, subo a la montaña
a recitarte versos.
 
Lloro con causa
sin motivo río
agua de río o mar
de llanto o lago,
agua quiero beber,
pero en tu boca.
 
 
 
Gloria Fuertes

Al ladrón

Al ladrón
se le olvidó la luna
en la ventana
 
 
Daigu Ryôkan

Te Busco

Sola yo, amor,
y vos quién sabe dónde;
tu recuerdo me mece como al maíz el viento
y te traigo en el tiempo,
recorro los caminos,
me río a carcajadas
y somos los dos juntos
otra vez,
junto al agua.


Y somos los dos juntos
otra vez,
bajo el cielo estrellado
en el monte, 
de noche.


Yo, amor, he aprendido a coser con tu nombre,
voy juntando mis días, mis minutos, mis horas
con tu hilo de letras.


Me he vuelto alfarera
y he creado vasijas para guardar momentos.


Me he soltado en tormenta
y trueno y lloro de rabia por no tenerte cerca,
en viento me he cambiado,
en brisa, en agua fresca
y azoto, mojo, salto
buscándote en el tiempo
de un futuro que tiene

la fuerza de tu fuerza.

 

 

Gioconda Belli...

No tengo nada

No tengo nada

¡Salvo esta quietud,

Esta frescura!

 

 

Kobayashi Issa

 

(Acuarela realizada por Rodolfo Vargas)

Caricias de cola de ratón

Tu risa juega con mis rizos,

mis ojos se cierran para poder verte,

entreabro la boca para saborear tus besos de viento

y mis labios se curvan en una sonrisa que siempre lleva tu nombre.

 

Me visto cada mañana con tu cálida voz,

con la presencia de un amor que me abriga en cada gélido día de ausencia.

Nunca la dicha fue tan incontestable y tan perenne,

en la yema de unos dedos de antorchas de hielo.

 

Vuelve a caer la ansiada noche,

salto grácil hasta tu regazo de sonidos lejanos

y te hago cosquillas con mis labios de ternura.

 

Respiro el oxígeno que sale directo de tus latidos

y se mezcla con la saliva de mis deseos

eres mío y lo sabes, algún día lo gritarás conmigo...

 

 

E. Andaira

En las tinieblas

En las tinieblas
lo que ronda mis ojos
es su sonrisa
 
 
Koboyashi Issa

Ando y ando

Ando y ando.
Si he de caer, que sea
entre los tréboles.
 
 
 
Kawai Sora 

He pasado toda la noche sin dormir

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.


Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.


Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.


Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.


No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.

 

 

Fernando Pessoa

Soledad

Le fui a quitar el hilo rojo que tenía sobre el hombro, como una culebrita. Sonrió y puso la mano para recogerlo de la mía. Muchas gracias, me dijo, muy amable, de dónde es usted. Y comenzamos una conversación entretenida, llena de vericuetos y anécdotas exóticas, porque los dos habíamos viajado y sufrido mucho. Me despedí al rato, prometiendo saludarle la próxima vez que le viera, y si se terciaba tomarnos un café mientras continuábamos charlando.

No sé qué me movió a volver la cabeza, tan sólo unos pasos más allá. Se estaba colocando de nuevo, cuidadosamente, el hilo rojo sobre el hombro, sin duda para intentar capturar otra víctima que llenara durante unos minutos el amplio pozo de su soledad.

 

 

Pedro de Miguel

Sencillos deseos

Hoy quisiera tus dedos escribiéndome historias en el pelo   
y quisiera besos en la espalda   
acurrucos   
que me dijeras las más grandes verdades   
o las más grandes mentiras   
que me dijeras por ejemplo   
que soy la mujer más linda del mundo   
que me querés mucho   
cosas así   
tan sencillas   
tan repetidas,   
que me delinearas el rostro   
y me quedaras viendo a los ojos   
como si tu vida entera dependiera de que los míos sonrieran   
alborotando todas las gaviotas en la espuma.   


Cosas quiero como que andes mi cuerpo   
camino arbolado y oloroso,   
que seas la primera lluvia del invierno   
dejándote caer despacio   
y luego en aguacero.   


Cosas quiero como una gran ola de ternura   
deshaciéndome   
un ruido de caracol   
un cardumen de peces en la boca   
algo de eso   
frágil y desnudo   
como una flor a punto de entregarse a la primera luz de la
mañana   
o simplemente una semilla, un árbol   
un poco de hierba   
una caricia que me haga olvidar   
el paso del tiempo   
la guerra   
los peligros de la muerte.

 

 

Gioconda Belli

Deja que mi amor...

Deja que mi amor te rodee como la luz del sol,

y que, aún así,

te libertad iluminada

 

 

R. Tagore

A la intemperie

A la intemperie,
se va infiltrando el viento
hasta mi alma
 
 
 
Matsuo Bashô

Mi alma perdida

Dame una corona más
que esta noche yo quiero perder
la conciencia que me hace temblar
cada vez que te veo venir
y volverme invisible tal vez,
seguirte por toda la ciudad
y llegar a tu casa.

Sentarme a tu lado,
escucharte escondida
conversar saber lo que piensas de la vida
cuando ves las noticias

Protegerte de noche a los pies de tu cama,
descifrar el sentido de tus sueños,
quedarme los besos que se escapan
cada vez que respiras,
cada vez que dormido me hablas


Dame una corona más
para ver si dejo de pensar
en poderes paranormales
de heroína de cómic
y me atrevo a acercarme hasta ti,
soltarte a la cara la verdad
y dar media vuelta,
recoger mi chaqueta
y salir por la puerta contigo

Te daré mi corazón,
te daré mi vida,
te daré mi alma perdida


Ojalá, ojalá nunca cambie
esa forma que tienes de
estar en el mundo,
ojalá que el tiempo no te cambie

 

 

Amaral

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza
 
porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
 
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.
 
 
 
Mario Benedetti

La antorcha viviente

Van delante de mí esos ojos llenos de luces,

que un ángel sapientísimo ha imantado sin duda;

van, esos divinos hermanos que son hermanos míos,

sacudiendo en mis ojos sus fuegos diamantinos.

Salvándome de toda trampa y de todo pecado grave,

conducen mis pasos por el camino de lo bello;

son mis servidores y yo soy su esclavo;

todo mi ser obedece a esa antorcha viviente.

Encantadores ojos, brilláis con la claridad mística

que tienen los cirios ardiendo, en pleno día; el sol

enrojece, pero no apaga su fantástica llama; 

Ellos celebran la muerte, vosotros cantáis el despertar;

marcháis cantando el despertar de mi alma,

astros cuya llama ningún sol puede deslucir.

 

 

Charles Baudelaire

19

Con viento del este hiciste una cama

soplaste sobre ella para templarla

y con el murmullo de tu voz de agua

me cantabas nanas sin letra

y dormíamos tan juntos

que amanecíamos siameses

y medíamos el tiempo en latidos

y en tus dedos yo tocaba mis canciones

dedos de teclas de celesta

y tu pulso tamborileaba en mis sienes y muñecas

como diminutas patas de ciempiés

y nos repartíamos los labios y los dientes y el hipo

y del alfabeto, las impares

y en tus dedos yo tocaba mis canciones

dedos de teclas de celesta

 

 

Maga

Tenerte o no tenerte

Voy a cruzar el límite prohibido 
Voy a beber un trago del olvido
Luego llorar si me hace falta llorar

 

No llevaré ni lágrimas ni penas
Para volar tan libre como pueda 
Aire del sol mi única salida eres tú
Mi gran salida eres tú

 

Voy a llegar al fondo de tu alma
Para nadar en ese mar en calma
Y compartir el infierno contigo
Y seguir con esa suerte de 

tenerte o no tenerte nunca

 

Vuelve a encender la luz de mi locura
La realidad nunca estuvo a mi altura
Voy a escapar y mi única salida eres tú

 

Siempre dirán que estoy perdiendo el tiempo
Bueno y qué
Ya sabes que lo intento

Soy lo que ves
Me muero por besarte otra vez

 

(…)

 

Te guardaré el polvo de mis alas
Por si una vez te sientes cansada
Pero nunca te olvides de seguir

 

(…)

 

 

El Hombre Gancho

Lluvia

La lluvia tiene un vago secreto de ternura,
algo de soñolencia resignada y amable,
una música humilde se despierta con ella
que hace vibrar el alma dormida del paisaje. 

Es un besar azul que recibe la Tierra,
el mito primitivo que vuelve a realizarse.
El contacto ya frío de cielo y tierra viejos
con una mansedumbre de atardecer constante. 

Es la aurora del fruto. La que nos trae las flores
y nos unge de espíritu santo de los mares.
La que derrama vida sobre las sementeras
y en el alma tristeza de lo que no se sabe. 

La nostalgia terrible de una vida perdida,
el fatal sentimiento de haber nacido tarde,
o la ilusión inquieta de un mañana imposible
con la inquietud cercana del color de la carne. 

El amor se despierta en el gris de su ritmo,
nuestro cielo interior tiene un triunfo de sangre,
pero nuestro optimismo se convierte en tristeza
al contemplar las gotas muertas en los cristales. 

Y son las gotas: ojos de infinito que miran
al infinito blanco que les sirvió de madre. 

Cada gota de lluvia tiembla en el cristal turbio
y le dejan divinas heridas de diamante.
Son poetas del agua que han visto y que meditan
lo que la muchedumbre de los ríos no sabe. 

¡Oh lluvia silenciosa, sin tormentas ni vientos,
lluvia mansa y serena de esquila y luz suave,
lluvia buena y pacifica que eres la verdadera,
la que llorosa y triste sobre las cosas caes! 

¡Oh lluvia franciscana que llevas a tus gotas
almas de fuentes claras y humildes manantiales!
Cuando sobre los campos desciendes lentamente
las rosas de mi pecho con tus sonidos abres. 

El canto primitivo que dices al silencio
y la historia sonora que cuentas al ramaje
los comenta llorando mi corazón desierto
en un negro y profundo pentagrama sin clave. 

Mi alma tiene tristeza de la lluvia serena,
tristeza resignada de cosa irrealizable,
tengo en el horizonte un lucero encendido
y el corazón me impide que corra a contemplarte. 

¡Oh lluvia silenciosa que los árboles aman
y eres sobre el piano dulzura emocionante;
das al alma las mismas nieblas y resonancias
que pones en el alma dormida del paisaje! 

 

 

Federico García Lorca